Nuestro aprendizaje a lo largo del primer semestre del máster ha motivado nuestro progresivo interés hacia los diversos temas que se proponen en este libro, lo que nos ha llevado a leer buena parte de sus artículos, especialmente útiles para la ejecución de las diferentes actividades de las asignaturas del máster.
El Vademécum para la formación de profesores está pensado para ser un verdadero manual de apoyo para profesores y expertos en el ámbito de las segundas lenguas (L2) o lenguas extranjeras (LE). De la mano de los importantes especialistas que se han encargado de la redacción de los 71 artículos en los que se constituye, este libro pretende asentar unas bases para la reflexión de las diferentes cuestiones planteadas, sin caer en planteamientos dogmáticos.
En nuestra opinión, no debemos entender esta obra para ser leída secuencialmente en su conjunto, sino para ser consultada puntualmente en función de nuestras necesidades e intereses. Un objetivo que se ve enriquecido gracias a la selectiva bibliografía aportada en cada artículo, que permite una posterior profundización en los aspectos planteados.
El punto de partida del Vademécum son los nueve ejes temáticos en los que se estructura la obra, que permite localizar rápidamente las cuestiones que queremos consultar. En el apartado “epistemología”, con el que comienza el libro, se nos muestran las aportaciones a la didáctica de las diferentes disciplinas científicas (como la lingüística aplicada, la pragmática o el análisis del discurso oral), que constituyen un verdadero soporte teórico del que se nutre la enseñanza-aprendizaje de L2 y LE.
En la segunda parte de esta obra, se atiende a la repercusión de diferentes factores (como el contexto social o la motivación) en el aprendizaje de L2 y LE, teniendo en cuenta un proceso paralelo como es la adquisición de L1. Se trabaja el concepto de interlengua en el hablante no nativo y se reflexiona en el papel que ocupan la conciencia metalingüística y las estrategias de aprendizaje y comunicación en el transcurso de interiorización de la lengua.
Nos adentramos en el tercer apartado temático del libro en la reflexión de lo que supone el desarrollo de la competencia comunicativa en los alumnos, atendiendo a las diferentes subcompetencias implicadas (lingüística o gramatical, léxico-semántica, sociocultural, pragmática, discursiva y estratégica), así como a la implicación de los elementos no verbales en la comunicación humana.
Los siguientes apartados del libro suponen una importante reflexión sobre el desarrollo de los puntos básicos que debemos tener en cuenta a la hora de elaborar una programación didáctica para la enseñanza de una L2 o LE: los objetivos y procesos de enseñanza (cuarta parte), los contenidos (quinta), las habilidades o destrezas (sexta) y la evaluación (séptima). En la cuarta parte, titulada “objetivos y procesos de enseñanza”, se atiende fundamentalmente a los orígenes del enfoque comunicativo, las directrices propuestas en el MCER, el diseño curricular, los fundamentos metodológicos más importantes y las propuestas para una correcta valoración de los materiales didácticos. En la quinta parte, se propone la reflexión sobre los diferentes contenidos que debemos tratar con extranjeros (fonético-fonológicos, gramaticales, léxico-semánticos, funcionales, culturales y estratégicos), así como sobre el tratamiento de la variación lingüística del español. La sexta parte se centra en la valoración para el diseño de actividades que desarrollan las habilidades o destrezas lingüísticas (expresión oral, comprensión auditiva, expresión escrita y comprensión lectora). Echamos de menos en este apartado algún artículo destinado a la interacción oral y escrita. La interacción oral es tratada ligeramente en uno de los artículos de este apartado para delimitarla frente a lo que se considera como expresión oral. Sin embargo, en ninguno de los capítulos se alude a la interacción escrita, que consideramos de gran implicación hoy en día en nuestra sociedad, tal vez porque su importancia en el momento de la publicación del libro era menor. El séptimo apartado del Vademécum, focaliza el hecho de que la evaluación ha de ser coherente con los otros elementos de la programación (objetivos, contenidos y procedimientos) y atiende a las especificidades de la evaluación de las destrezas lingüísticas.
La octava parte del libro se centra en las diferentes propuestas de aplicación de los recursos que ofrece internet en las aulas y en la elaboración de materiales didácticos. Sin embargo, debido a los rápidos avances que sufre este sector, este apartado no deja de ser una aproximación sobre la implicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las tecnologías de aprendizaje y conocimiento (TAC) en el proceso de enseñanza de una lengua.
El último apartado del Vademécum tiene un carácter más específico y trata de adentrarse en el mundo de la enseñanza del español en diferentes ámbitos (profesional, académico), en los diversos sectores (comercial, jurídico, turismo) y con diferentes aprendientes (inmigrantes, niños).
Como conclusión, nos gustaría referirnos a la capacidad de esta obra para poder adaptarse a las exigencias de cada lector, que encuentra en la lectura e, incluso, en la relectura de cada artículo aspectos importantes y significativos para la reflexión y valoración del proceso de enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras.
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