dilluns, 17 d’octubre del 2011

¿Cómo comenzamos una clase?

No hay recetas mágicas que nos ayuden a esto, pero sí hemos comentado en Metodología I ciertas reflexiones interesantes al respecto:

a) Apoyarse en lo que han hecho el día anterior, para evitar así cierto agobio que puede causar la novedad. Sin embargo, no siempre tienen que ser contenidos aprendidos en la clase anterior, pueden ser rutinas, maneras de trabajar, etc.

b) Hablar de la importancia del tema que trabajaremos. Incluso puede ser interesante establecer una situación en la que se vea la necesidad de su uso. Una vez que creamos la necesidad, aumenta el interés del alumnado.

c) Siempre es interesante comentar con nuestros alumnos los objetivos o intenciones que queremos conseguir en esa sesión o en las siguientes. Es algo que les permite orientarse y saber que las actividades tienen una intención planificada.

d) Predisponer positivamente sobre la actividad. Si como profesores nos gusta una actividad, ¿por qué no comentárselo a nuestros alumnos? Lo que puede ser bastante contraproducente es avisarles de que un tema es especialmente complejo.

¿Y qué pasa cuando los alumnos proponen un tema diferente al que habíamos previsto para trabajar ciertos contenidos? ¿Debemos hacer caso omiso, cortar el tema que les interesa y llevarlo hacia lo que habíamos planificado? Es importante que el profesorado tenga la suficiente flexibilidad para poder adaptar los contenidos que tenía previsto trabajar en clase con los intereses o los temas que saca el grupo clase.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada