Hoy en la clase hemos podido consultar diversos manuales de español para extranjeros y hemos podido valorar su utilidad y su enfoque didáctico. Considero muy necesaria esta análisis de los materiales de los que disponemos como profesores, dado que nos permite familiarizarnos con ellos y sacarles el máximo partido en nuestras clases. En un curso que hice el año pasado sobre didáctica de lenguas extranjeras, un profesor nos hizo analizar las actividades de toda una unidad didáctica de un manual de catalán. Fue ahí que fui consciente de las diferentes actividades ("actividades de calentamiento", "actividades de práctica guiada", "actividades de práctica libre", "actividades de presentación de contenidos", etc.) que realizaba inconscientemente en mis clases, y ha condicionado realmente mis clases posteriores.
Naturalmente, el tipo de alumnado al que van orientados los manuales condiciona su metodología; no es lo mismo un alumnado de L2 que de LE, por ejemplo.
Sin embargo, una cosa que me ha llamado la atención es que muy pocos manuales utilizasen el llamado "enfoque por tareas". De hecho, dentro de Difusión hai tres manuales consecutivos en el tiempo: Gente, Aula y Bitácora, y solamente el primero sigue una metodología por tareas. Me he sorprendido porque el conocimiento de esta metodología me había cautivado y estimulado mi curiosidade al haberla experimentado como alumna de catalán en la EOI con una serie de libros que seguían este enfoque comunicativo por tareas (Veus). Considero este enfoque el más acertado, dado que orienta muy acertadamente la finalidad comunicativa de nuestros alumnos. Aprenden una serie de contenidos porque necesitan realizar una actividad final. Sin embargo, la profesora nos ha dicho una serie de cosas que me han hecho pensar mi planteamiento: por un lado, que el principal problema de este enfoque es que necesitas realizar unidades didácticas bastante largas y ello repercute directamente en la motivación de los alumnos sobre el tema propuesto. Por otro lado, para que realmente fuesen efectivas, las tareas finales deberían ser pactadas por los alumnos, de acuerdo con sus intereses; algo que es difícil de conseguir dado que no permite planificar con tiempo las clases.
Naturalmente, el tipo de alumnado al que van orientados los manuales condiciona su metodología; no es lo mismo un alumnado de L2 que de LE, por ejemplo.
Sin embargo, una cosa que me ha llamado la atención es que muy pocos manuales utilizasen el llamado "enfoque por tareas". De hecho, dentro de Difusión hai tres manuales consecutivos en el tiempo: Gente, Aula y Bitácora, y solamente el primero sigue una metodología por tareas. Me he sorprendido porque el conocimiento de esta metodología me había cautivado y estimulado mi curiosidade al haberla experimentado como alumna de catalán en la EOI con una serie de libros que seguían este enfoque comunicativo por tareas (Veus). Considero este enfoque el más acertado, dado que orienta muy acertadamente la finalidad comunicativa de nuestros alumnos. Aprenden una serie de contenidos porque necesitan realizar una actividad final. Sin embargo, la profesora nos ha dicho una serie de cosas que me han hecho pensar mi planteamiento: por un lado, que el principal problema de este enfoque es que necesitas realizar unidades didácticas bastante largas y ello repercute directamente en la motivación de los alumnos sobre el tema propuesto. Por otro lado, para que realmente fuesen efectivas, las tareas finales deberían ser pactadas por los alumnos, de acuerdo con sus intereses; algo que es difícil de conseguir dado que no permite planificar con tiempo las clases.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada